26 de febrero de 2014

BLANCA Y ALFONSO: AMOR VIAJERO

New York, New York..., así empieza la historia de nuestros novios de hoy. Blanca y Alfonso empezaron a salir en Nueva York, ya se conocían pero aquí fue donde surgió todo. Hacían miles de planes juntos y se entendían a la perfección. Un día Alfonso se marcó un brake dance en Central Park como si fuera uno de esos street dancers, y es que nadie puede resistirse a eso… Han vivido en Brasil, en Barcelona y Los Ángeles y no han perdido el tiempo porque han viajado por medio mundo: Hawái, San Francisco, San Diego, las Vegas... Además de ser unos fanáticos del deporte blanco, de hecho los meseros de la boda llevaban nombres de estaciones de esquí. Y como de viajes iba la cosa, Alfonso sorprendió a blanca con un viaje a Praga para pedirle que se casaran. 
 




Blanca llevaba un vestido de la La Tua Pelle, a las que dice que escogió porque le encanta la forma en la que trabajan el tul y el encaje y además son súper cariñosas, sensibles y detallistas. Sus zapatos de Magrit fueron un regalo de su madrina.  Nos cuenta que eran comodísimos porque no tuvo que quitárselos en todo el baile.  Del maquillaje  y peluquería se encargó Oscar Arenas y en el pelo lució una joya de familia en oro blanco y diamantes de su abuela portuguesa.
 
Mar de flores se encargó de las flores. El ramo de Blanca y la Iglesia. También las de la casa de Blanca, unos preciosos ramos que Alfonso le envió el día antes de la boda, un detalle precioso… Las preciosas invitaciones de Querida Valentina en gris azulado sirvieron de inspiración para muchos otros detalles como los manteles, las flores e incluso los vestidos de las niñas de Teresa y Leticia.


La ceremonia fue en La  iglesia de Santa María La Blanca, en Montecarmelo, donde viven ahora. Es una iglesia moderna con unos ventanales con vistas a la sierra de Madrid y al monte de El Pardo. Hubo un coro de góspel (Rebeca Rods), unas voces preciosas y música en inglés para los muchos invitados internacionales que había.

















Después fueron  al Castillo de Viñuelas, un lugar sencillamente  excepcional. Marlett se encargó de la decoración y también del segundo ramo que quiso entregarle a su amiga María que vino desde Chicago para compartir con ellos un día tan importante. El suyo, se lo regaló a su amiga portuguesa Filipa, que se casa próximamente.


 



 

 


 Esta pasión por el campo y los animales les llevó como no podía ser de otra forma de safari a Tanzania donde nos consta que disfrutaron a tope. Estamos seguras de que lo seguiréis haciendo cada día y desde Volvoreta os deseamos que no perdáis nunca esa alegría.
 



2 comentarios:

Santiago dijo...

que lindo que es viajar y pasar un casamiento o luna de miel afuera.
yo con mi novia conseguimos vuelos a Australia y nos fuimos dos semanas para celebrar nuestra unión, la verdad hermoso

Alvaro Sancha dijo...

Que bonita historia!!! Es un gran privilegio como fotógrafo de bodas poder retratar preciosas historias. No os pasa lo mismo? No es precioso poder viajar y contar bellas historias?
Saludos!!